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Operación “JODEMENTES”, guerra psicológica en redes

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La operación de manipulación paranoica diseñada por los seguidores de una nueva religión a finales de los sesenta ha visto la luz, cuatro décadas después, en una terrible versión renovada, cibernética y eficaz: el escándalo Facebook.
A finales de los años cincuenta del siglo pasado, los estadounidenses Greg Hill y Kerry Thornley concibieron una nueva doctrina a la que llamaron discordianismo. Se trataba de una religión de corte anárquico, provocador y paródico de las dominantes. Una suerte de filosofía materialista ideada para la ruptura mental del hombre moderno y como alternativa a los credos vigentes desde hacía milenios.

Para Hill y Thornley el mundo y la existencia carecerían de un significado único, concreto o superior por una razón: el ser humano nunca accede a esa realidad de forma directa, sino por mediación de sus sentidos. Y los sentidos nos engañan. De hecho, distorsionan la percepción conforme a las estructuras lógicas y reglas sensoriales que biológicamente operan en el cuerpo y la mente del hombre.

Por lo tanto, el orden exterior que el ser humano cree identificar a su alrededor no es más que una reelaboración, filtrada, acomodada y organizada “artificialmente” por las estructuras mentales del observador. Lo que en verdad domina es el caos y la discordia. Así que, ante semejante panorama y revelación, conviene relajarse y asumir que cada cual es muy libre de vivir la realidad conforme le apetezca, sin creérsela demasiado, puesto que todo es el producto sensorial de una farsa.

De este modo, los discordianos disfrutan de la mayor de las libertades ya que son conscientes de esa manipulación cognitiva. Ellos predican el caos y la discordia como esencia del mundo frente a la armonía y el orden interesado que postulan a su medida las religiones tradicionales.

EL PENTAVÓMITO
El discordianismo elaboró su propio texto “sagrado” llamado Principia Discordia donde se recogían las bases doctrinales del movimiento así como la historia legendaria de Eris, la antigua diosa griega de la Discordia cuya vida y genealogía fueron igualmente reinventadas.

Un resumen ético a seguir (o no) por todo “buen” discordiano serían los 5 mandamientos o Pentavómito:

  1. No hay más Diosa que La Diosa, y ella es Tu Diosa. No hay otro Movimiento Erisiano aparte de El Movimiento Erisiano.
  2. Un Discordiano siempre debe usar el Sistema Oficial Discordiano de Numerado de Documentos.
  3. Un Discordiano, durante la época de su Primera Iluminación, tiene que salir solo y comer alegremente un perrito caliente los viernes. Esta devota ceremonia infringe algunos tipos de prohibiciones que las religiones dominantes establecen: El cristiano católico (no comer carne los viernes), el judaísmo y religión musulmana (no comer carne de cerdo), la religión hindú (no comer carne de vaca), el budismo (no comer carne de animal), y el discordianismo (no comer perritos calientes).
  4. Un Discordiano no debe comer perritos calientes, pues fueron el consuelo de nuestra diosa cuando luchó contra el rechazo original.
  5. Un Discordiano tiene prohibido creer lo que lee, incluyendo los presentes cinco puntos.

OPERACIÓN JODEMENTES

Los discordianos acumularon seguidores en los círculos de la prensa underground de los sesenta, pero, durante las indagaciones por la muerte del presidente Kennedy, el movimiento cobró una nueva dimensión. Tras el magnicidio, la paranoia y las teorías de la conspiración dominaban los Estados Unidos.

Ese clima fue aprovechado por el simpatizante de la nueva religión y escritor Robert Anton Wilson para idear la operación “Jodementes” consistente en divulgar rumores y atribuir cualquier problema social, asesinato o conspiración a poderosos grupos ocultos, entre ellos y principalmente, los Illuminatis. Razonaba Robert Anton Wilson que “yo veía al discordianismo como el Factor de la Broma Cósmica introduciendo tantas paranoias alternativas que todo el mundo pudiera escoger su favorita, si es que tenían esa inclinación.

También esperaba que algunas almas menos crédulas, abrumadas por este pastiche de posibilidades, pudieran ver a través de todo ese juego de paranoia y decidieran mutar a un mapa de la realidad más amplio, más divertido, y esperanzador.” Diarios, correspondencia, anuncios, revistas… fueron inundados con informaciones falsas, provocadoras y demenciales que encontraron su propio público, pero también nuevos creadores anónimos en una vorágine desinformativa y paranoide que escapó al control de sus ideólogos como el propio Wilson reconoció después:

“Comenzaron a aparecer nuevas revelaciones sobre los Illuminati en todas partes, tanto en publicaciones de extrema derecha, como de ultraizquierda. Esto definitivamente no provenía de nosotros los discordianos”.


EL ESCÁNDALO FACEBOOK

Con la llegada de Internet, el discordianismo ha acumulado nuevos adeptos y simpatizantes desarrollando en las redes sociales comportamientos jocosos y provocadores.

Pero ha sido la “Operación Jodementes” la que ha encontrado una segunda vida gracias a Christopher Wylie, diseñador de una herramienta informática de guerra psicológica que él califica de esa misma forma y que utilizó las cuentas de Facebook para extraer información.

A partir de estos datos personales, se elaboraron perfiles psicológicos y emocionales de los usuarios hasta identificar sus gustos, tendencias políticas, fobias, hábitos, círculos de amistades, etc. Posteriormente, se les remitieron mensajes propagandísticos muy concretos que sacaban provecho de los puntos flacos de su personalidad para reorientar su voto en las elecciones.

Tales mensajes aparecían en sus emails, pero también inesperadamente durante la navegación por Internet, gracias a que un ejército de fotógrafos, blogueros y periodistas crearon noticias conspiranoicas, falsas o manipuladas. Se estima que esta renovada “Operación Jodementes” ha afectado a más de 50 millones de personas en diferentes países, pero con especial incidencia en los Estados Unidos durante la campaña a favor de Trump, cuyo director estratégico fue precisamente el jefe corporativo de Wylie.

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