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Esta es la mágica riqueza del desierto

Acciones puntuales de capacitación que abonan al programa de conservación del Área de Protección de Flora y Fauna Valle de los Cirios, fueron realizadas por investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) desde un innovador paradigma en el que los saberes y la participación comunitarios juegan un papel fundamental.
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Valle de los Cirios es un área natural protegida (ANP) localizada al sur del estado de Baja California, en el municipio de Ensenada, con una superficie de 25 mil 217 kilómetros cuadrados y una población de dos mil 610 habitantes.
A través de un proyecto financiado por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (FWS, por sus siglas en inglés), el grupo interdisciplinario de investigadores de la UABC trabajó en capacitaciones con grupos de las comunidades de Cataviñá, Bahía de los Ángeles y Santa Rosaliíta.

Como resultados del proyecto desarrollado a lo largo del 2016 en colaboración con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), se fortaleció un grupo de mujeres dedicadas al monitoreo de aves, se documentaron saberes tradicionales y se hicieron diagnósticos para impulsar el aprovechamiento sustentable de los recursos.
valle-rec1-62117.jpg“Esta información se va integrando al conocimiento científico para desarrollar planes de manejo, propuestas, estrategias con ese fuerte componente de participación; la gente ve reflejada su opinión y necesidades en las propuestas de trabajo para el aprovechamiento y desarrollo sustentable de esos recursos”, sostuvo el investigador.
Este modelo participativo ha sido combinado por los investigadores con una experiencia de 10 años trabajando en la documentación de flora y fauna del Valle de los Cirios, trabajos realizados bajo un enfoque científico tradicional, cuyos resultados ahora se aplican en la búsqueda de un uso responsable de los recursos.
La doctora Claudia Leyva Aguilera, investigadora de la Facultad de Ciencias de la UABC, explicó que el proyecto tiene como principal eje de acción la capacitación de cada comunidad, en concordancia con sus propias actividades de desarrollo.
“El tipo de trabajo que nosotros hacemos es planeación participativa y tiene como primera fase la identificación de las comunidades, la segunda es el diagnóstico de las necesidades de capacitación y la tercera fase es el desarrollo de los proyectos específicos en términos de qué necesitas, cómo y dónde lo puedes obtener”, detalló.

Monitoreo de aves

En el caso de Bahía de los Ángeles, el trabajo del proyecto fue el fortalecimiento de un grupo de mujeres jóvenes, madres de familia, dedicadas al monitoreo de aves que habitan en los humedales de la comunidad.
Claudia Leyva comentó que la intervención del proyecto fue en aspectos de conflicto e integración del grupo y para ello se buscó darle una identidad bajo el nombre Mujeres con alas y se crearon un logotipo y un eslogan: “Protectoras de las aves y su comunidad”.
Refirió que gracias a la intervención, se logró la consolidación del grupo como guías de interpretación ambiental de los humedales, así como la identificación de problemáticas que afectan el desarrollo sustentable de su actividad.

Cacería, ecoturismo y artesanías

Para Cataviñá, el grupo de investigación elaboró un diagnóstico que detalla la estructura de la población de acuerdo con sus actividades productivas, sus problemáticas y hacia dónde están buscando crecer.
La doctora Claudia Leyva reconoció que en este caso resulta más compleja la intervención por ser una población muy pequeña y dispersa, que además tiene actividades y necesidades muy variadas.
valle-rec2-62117.jpgDentro de Cataviñá se identificaron tres grupos distintos según su actividad económica: un grupo dedicado al ecoturismo, un grupo de artesanas que trabajan con recursos de la región y otro grupo dedicado a la actividad cinegética.
La investigadora informó que en el diagnóstico elaborado se contempla la gestión de una Unidad de Manejo Ambiental (UMA) para el desarrollo de la actividad cinegética; para las mujeres artesanas se consideró la necesidad de trabajar en su fortalecimiento, reconocimiento e identificación de liderazgos.
Finalmente, para las actividades ecoturísticas, un grupo fuerte y con liderazgo, se contempla la necesidad de capacitación en materia de servicios turísticos.
Si bien estos resultados fueron los obtenidos con el financiamiento otorgado por la institución estadounidense, ahora el grupo de investigadores trabaja en acceder a más recursos para dar seguimiento a los alcances logrados mediante la capacitación y diagnóstico en las tres comunidades asentadas en el Valle de los Cirios.
Recuperacion de saberes en Valle de los Cirios 2Recuperación de saberes en Valle de los Cirios.

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