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15% de las mujeres en México sufren endometriosis, ¿sabes de qué enfermedad se trata?

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¿Qué causa la endometriosis?

El factor hereditario predispone a desarrollar la enfermedad. La frecuencia en mujeres con antecedentes de endometriosis es siete veces mayor a la de quienes carecen de lazos consanguíneos.

Las malformaciones congénitas, como himen imperforado o la ausencia del cuello de la matriz, si no se atienden a tiempo, ocasionan endometriosis, pero en general el origen de la endometriosis es desconocido. Hormonas como los estrógenos o la progesterona alimentan el crecimiento anormal de las células endometriales y por ello la enfermedad se da durante la edad reproductiva, pero cuando hay cese de la función ovárica, las células endometriales suelen disminuir de tamaño, informan ambos expertos.
Dolor crónico y progresivo, imposibilidad para embarazarse, relaciones sexuales dolorosas y hasta incapacidad laboral son algunas consecuencias que genera la endometriosis, enfermedad uterina pélvica que se calcula afecta hasta 15 por ciento de las mujeres en México, y en quienes la dificultad para concebir en 30 a 50 por ciento de los casos se debe a endometriosis. Asimismo, las menstruaciones dolorosas en la mitad de adolescentes son por este padecimiento, refieren los ginecólogos José Gerardo Garza Leal y Héctor Hugo Bustos López.
La endometriosis se da principalmente en la edad reproductiva y se caracteriza porque el endometrio —tejido o capa interna del útero o la matriz que se desprende cada mes a manera de sangrado menstrual— se va hacia sitios ectópicos o fuera de lugar. En este sentido, se conocen tres tipos de endometriosis, explica el especialista Bustos López, la genital externa que se localiza en pelvis, ovarios, ligamentos del útero, sobre la vejiga y muy frecuentemente en un espacio entre la cara posterior del útero y el intestino (fondo de saco de Douglas), así como sobre la superficie externa del útero que es donde más se presenta. 
Drs.-Garza-Leal-y-Bustos-López-.jpgDres. Garza Leal y Bustos López.El segundo tipo es la endometriosis genital interna, identificada como adenomiosis, allí los implantes de células o de tejido endometrial se ubican en el espesor de la pared muscular del útero. La endometriosis extragenital es el tercer tipo y aparece cuando la sangre o tejido del endometrio se implanta en intestino, uréteres —conductos por donde la orina pasa de los riñones a la vejiga—, diafragma, ombligo, pulmones, cicatrices de cirugía previa, etcétera.
Una forma severa de endometriosis es la infiltrativa profunda, continúa el médico Héctor Hugo Bustos López, esta se da cuando el tejido endometrial se introduce más allá de cinco milímetros dentro de los órganos mencionados o incluso otros: intestino, pulmón, hígado, etcétera. Existen casos de endometriosis en los que no hay síntomas y es hasta que las mujeres desean embarazarse cuando se dan cuenta que tener endometriosis se los impide, explica el maestro en ciencias médicas y biología de la reproducción Héctor Hugo Bustos López.
El que células endometriales se implanten en zonas no habituales tiene que ver con la menstruación retrógrada, esta ocurre cuando parte del sangrado se va hacia las trompas de Falopio o tubas uterinas, o hacia la cavidad abdominal. Pese a que hasta 98 por ciento de las mujeres presenta menstruación retrógrada, que solo 15 por ciento desarrolle endometriosis se debe al sistema inmune. “En 1980, la doctora Dominowski, de California, Estados Unidos, dijo que cuando una célula va a dar a un lugar anormal, el sistema inmune la destruye, pero si el sistema inmune no funciona bien, entonces la célula se implanta en esos espacios ectópicos y es cuando se presenta la endometriosis”, añade el doctor en medicina por la Universidad Autónoma de Nuevo León y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), José Gerardo Garza Leal.
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Diagnóstico de una enfermedad que, sin ser cáncer, se conduce como cáncer

Al momento de una exploración clínica, el fondo de saco de Douglas, es decir, el fondo de la vagina, que es un espacio entre el útero y el recto, resulta muy importante en el diagnóstico de endometriosis, indica el ginecólogo-obstetra Héctor Bustos. “Tocar ese punto duele, la paciente grita y cuando durante la exploración ese signo da positivo, se deben prescribir exámenes de laboratorio complementarios, como ultrasonográficos o una resonancia magnética nuclear”.
Existen algunos marcadores que sugieren la presencia de tejido endometrial, como los elementos celulares, CA 125, CA 19-9, factores quimiotácticos o de crecimiento vascular endotelial, integrinas —moléculas de adhesión que anclan las células a la matriz extracelular—, etcétera, los cuales son de llamar la atención cuando se sospecha de endometriosis. Sin embargo, no existe un solo marcador que tenga lo que en medicina se llama sensibilidad y especificidad y que reconozca al 100 por ciento de las pacientes, agrega el maestro Héctor Bustos.
El doctor Gerardo Garza Leal manifiesta que encontrar endometriosis en el cerebro, pleura —membrana que recubre los pulmones—, tabique nasal, cicatrices quirúrgicas, hígado y demás lados que la menstruación retrógrada no explica cómo células endometriales pueden llegar a implantarse allí, solo puede dilucidarse mediante la diseminación hematógena o propagación a través de la sangre. “En este sentido, la endometriosis resulta paradójica porque, sin ser cáncer, se comporta como cáncer, es decir, viaja a través de los vasos sanguíneos o de ganglios linfáticos y aparece en sitios distantes, reproduciéndose en sitios donde no debe estar”.
Conforme a lo anterior, el libro Endometriosis. Un enfoque médico-quirúrgico global resulta de mucha utilidad para aquellos médicos que buscan respuestas y mayor conocimiento ante las inconsistencias y tratamiento, con frecuencia desatinado, de la enfermedad.

Personal médico más preparado y comprometido

En virtud de que el perfil clínico de la endometriosis no suele ser del todo claro, no existe un tratamiento específico. El ginecólogo-obstetra Héctor Hugo Bustos López señala que todo depende del motivo que lleve a las pacientes a ver al médico.
“Desde el punto de vista quirúrgico, los cirujanos ginecológicos laparoscópicos deben ser muy honestos y declarar abiertamente sus capacidades. Porque hay quienes no están tan calificados para quitar endometriosis profunda y con tal de no lesionar intestino, vejiga, fondo de la vagina (saco de Douglas) o las paredes pélvicas laterales, optan por una laparoscopia porque es mínimamente invasiva pero no es lo más viable en todos los casos”, externó el doctor Garza Leal.
Escucha la entrevista a través de Radio y Tele con Ciencia.
Es fundamental que los ginecólogos se comprometan desde un inicio a solucionar el problema de sus pacientes, acertar en el diagnóstico oportunamente y evitar la realización de varias cirugías porque si de por sí la reproducción de quienes padecen endometriosis está mermada, cualquier cirugía mal hecha incrementa en 50 por ciento el futuro reproductivo de la mujer, dijo el doctor Garza Leal.
A fin de evitar una mala experiencia, los médicos Bustos López y Garza Leal recomiendan a las mujeres acudir con médicos certificados, que pertenezcan a sociedades nacionales o internacionales y estén vinculados con la práctica y saber de la endometriosis. Existe la Federación Mexicana de Asociaciones y Colegios de Endoscopia Ginecológica (Femeg) que agrupa a sociedades dedicadas al estudio y práctica de laparoscopia ginecológica; el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia (CMGO), entre otros.
En la Ciudad de México, hay instituciones reconocidas como el Instituto Nacional de Perinatología, donde el maestro Héctor Hugo Bustos fue director de cirugía ginecológica, y en el Centro Médico ABC fungió como jefe del curso de ginecología por mas de 10 años. En Monterrey, lugar donde trabaja el doctor Garza Leal, se encuentra el Hospital Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León y la recomendación de boca en boca siempre será un buen aliado porque se requiere la intervención de médicos con suficientes conocimientos en el área, expresó el doctor José Gerardo Garza Leal.

No confundir endometriosis con dismenorrea ni con síndrome disfórico

Si bien la dismenorrea también refiere a menstruaciones difíciles o dolorosas, esta se debe a contracciones irregulares o muy violentas del útero, lo que ocasiona isquemia (el flujo sanguíneo no llega a los tejidos). “La matriz se contrae más fuerte que cuando se está pariendo. Por ejemplo, si se le pusiera un sensor de presión en el útero a una mujer en el momento de la expulsión de un bebé, la presión intrauterina sería de 150 o 200 milímetros de mercurio. En cambio, la presión de una mujer con cólicos o menstruación dolorosa, alcanzaría hasta 300 milímetros de mercurio”, detalla el doctor Garza Leal.
Por eso se prescriben antiinflamatorios o inhibidores de la síntesis de prostaglandinas, que son las sustancias que ocasionan el dolor y sus funciones son similares a las de algunas hormonas. Para aminorar o evitar el dolor, los medicamentos indicados para dismenorrea deben administrarse hasta dos días antes de que inicie el periodo menstrual. A diferencia del dolor por endometriosis, crónico y progresivo, el dolor por dismenorrea suele ser el mismo siempre, aun cuando también puede ser muy intenso, no cambia sustancialmente.
En cuanto al síndrome disfórico, las molestias se dan entre 10 y 15 días antes de que comience el sangrado, mas no en el transcurso del mismo —como ocurre con la dismenorrea y la endometriosis, aunque en el caso de endometriosis, las secuelas se independizan del ciclo menstrual—. El síndrome disfórico se relaciona con el periodo de ovulación y ocasiona labilidad emocional o estado de ánimo alterado, las mujeres que lo padecen se ponen muy tristes o muy irritables, les llega a dar mucho sueño, desgano o apatía. El tratamiento indicado son antidepresivos o inhibidores de la recaptura de serotonina a partir del día 15 o 16 del ciclo, así como anticonceptivos orales para inhibir la ovulación.

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