Header Ads

Tweet

Una mirada al espacio mediante pequeños satélites

1 HEAD minisat0103
Por Tania Robles

(Agencia Informativa Conacyt).- El desarrollo de tecnología e investigación espacial está relacionado con la ingeniería aeroespacial, rama que cubre el sector dedicado al uso y desarrollo de actividades sobre el espacio ultraterrestre que pueden ser “la investigación científica, el desarrollo tecnológico, el diseño, fabricación, manufactura y operación de sistemas espaciales, la geolocalización y observación de la Tierra y del universo, entre otros”, señala el Catálogo de Análisis de capacidades de investigación y desarrollo tecnológico espacial en México de la Agencia Espacial Mexicana (AEM). La rama de lo aeronáutico también forma parte de esta ingeniería dedicándose a diversas áreas relacionadas con las aeronaves comerciales y militares.


Con un aproximado de seis mil millones de dólares en exportaciones mexicanas del sector en el año 2014, el sector aeroespacial del país ha atraído a compañías de alto nivel como Safran Group o Bombardier para generar y establecer centros y laboratorios de producción, así lo explica el Mapa de Ruta de la Industria Aeroespacial Mexicana del organismo Pro México. Sin embargo, con más de 270 empresas establecidas en México, 80 por ciento de estas dirige sus labores a manufactura, principalmente a aeronáutica.
1 cubesat0203 2
La altura del satélite con respecto al nivel del mar es otra forma de clasificar los satélites: satélites de órbita terrestre baja (LEO, por sus siglas en inglés) que van desde 200 a dos mil kilómetros y cuyo tiempo en dar la vuelta al planeta, o su llamado periodo, es de aproximadamente hora y media. Las órbitas terrestre medias (MEO, por sus siglas en inglés) tienen un periodo de seis horas. Los satélites en órbita geoestacionaria (GEO, por sus siglas en inglés) se encuentran a aproximadamente 35 mil kilómetros sobre la Tierra con un periodo de rotación semejante al terrestre, lo que permite que estos se encuentren fijos facilitando ciertos beneficios, esta es la órbita más usada. Finalmente, la órbita terrestre muy alta (HEO, por sus siglas en inglés).

Los satélites tienen gran variedad de aplicaciones, específicamente 12 señaladas por la International Telecommunications Union (ITU) entre las que se encuentran los servicios de investigación espacial, los usados para sistemas de posicionamiento global, para servicios de telecomunicaciones como teléfono e Internet, entre otros.

Además, estos artefactos también son clasificados de acuerdo con su masa en: satélites grandes mayores a una tonelada; medianos, de 500 kilogramos a una tonelada; minisatélites, de 100 a 500 kilogramos; microsatélites de 10 a 100 kilogramos; nanosatélites de uno a 10 kilogramos; y finalmente, los picosatélites, con masa menor a un kilogramo.

Los satélites funcionan mediante la constitución y operación de subsistemas para cumplir con su misión cuyo cumplimiento parcial recae en la carga útil que se les implementa. Dependiendo del tipo de satélite basado en las diferentes categorías que los diferencian, es que se conforman con algunos subsistemas, existiendo algunos básicos para su funcionamiento.

Una vez construidos y certificados, es decir, probados con la capacidad de soportar las condiciones extremas del espacio, son lanzados al espacio para colocarse en su órbita. Esto se realiza de distintas formas: mediante un cohete como carga secundaria, lanzados a partir de la Estación Espacial Internacional o como carga primaria de una nueva era de cohetes pequeños diseñados específicamente para subir cohetes, un punto que demuestra la importancia y popularidad actual de este tipo de nanosatélites.

Otro punto que se debe considerar durante el desarrollo de un cubesat es la legislación necesaria para que sea lanzado y que entre en operación. “En México, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) es la entidad gubernamental que se encarga de realizar los trámites de coordinación ante la ITU para la autorización de las frecuencias para una red satelital”, explica el maestro Carlos Duarte Muñoz.

Para esto es necesario realizar solicitudes de registro para tramitar y obtener el uso de las frecuencias requeridas para el cubesat, un paso importante pues todo objeto que orbita alrededor de la Tierra debe ser analizado y aprobado para que cumpla rigurosas características y evitar lo que podrían ser problemas de invasión de frecuencia o de órbita.


El desarrollo de uno de estos pequeños satélites y lo que conlleva ponerlo en operación tiene más de un beneficio, pues por una parte se obtienen aprendizajes de ingeniería espacial y satélites y, por el otro, se logran implementar y desarrollar tecnologías en la Tierra para recepción y comunicación con el satélite que involucra conocimiento científico y técnico y formación especializada de recursos humanos.

No hay comentarios